QI GONG (clásico)

Descripción

La gimnasia china Qi Gong se funda en el movimiento sin esf­uerzo muscular y sin aceleración cardíaca. Al contrario, la respiración se vuelve más lenta. En esto se opone a la gimna­sia occidental, pues en Occidente la gimnasia y el deporte se fundan en el esfuerzo muscular, el consumo de oxígeno. La actividad de la bomba cardíaca se multiplica en el decurso del ejercicio debido a la aportación de sangre hacia los músculos, y se traduce en la acele­ración del pulso y de la respiración; el efecto del entrenamiento consiste en habituar el corazón para que resista los esfuerzos. La so­breoxigenación y el esfuerzo suscitan la transpiración y, por consi­guiente, la eliminación de toxinas. El esfuerzo principal se dirige a desarrollar la flexibilidad, la musculación y el fondo.

Hoy sabemos que la sobreoxigenación produce radicales libres, lo cual favorece la degeneración celular y el envejecimiento prema­turo. Los atletas de alta competición «no llegan a viejos»; a los demás se les aconseja la práctica del deporte con moderación.

Vamos descubriendo asimismo que los adeptos a la gimnasia oriental son más longevos y además de alcanzar una edad muy avan­zada, conservan la :flexibilidad y un perfecto estado de salud.

Se concibe, pues, la posibilidad de combinar con inteligencia y armonía las artes físicas de Occidente con la gimnasia energética del Oriente.

El Qi Gong es útil a todas las edades:

  • ☯️ En el niño, servirá fundamentalmente para desarrollar el esque­ma corporal, es decir para alcanzar una mejor orientación espa­cial de todas las partes de su cuerpo. La práctica de Qi Gong en pequeñas dosis, en función de la paciencia y las posibilidades del niño, le ayudarán a fortalecer su capacidad de atención y le ini­ciarán en el conocimiento interior de su organismo, derivado de las sensaciones propioceptivas y no sólo del mero saber libresco.
  • ☯️ En el adulto sedentario, Qi Gong devuelve suavemente la flexi­bilidad a las articulaciones, fomenta la circulación de la energía (el Qi) sin necesidad de transpirar ni de fatigarse, y por consi­guiente mejora la salud.
  • ☯️En los deportistas y los adolescentes, Qi Gong mejora la resis­tencia, tonifica las estructuras osteoarticulares y comunica po­tencia al esfuerzo muscular intenso y breve. Además, fortalece la capacidad de concentración y sirve para visualizar el gesto per­fecto del atleta, o su gesto de máximo rendimiento.
  • ☯️En las personas de edad madura, cuyas aptitudes físicas empie­zan a disminuir, cuando la resistencia ya no es lo que era, e in­cluso en los verdaderamente ancianos, Qi Gong es todavía más favorable; a las edades en que los anquilosanúentos y las artrosis hipotecan las aptitudes físicas de motilidad, o cuando el sistema cardiovascular empieza a desfallecer, o se debilita la respiración (enfisema, bronquitis crónica, anginas de pecho y secuelas de infartos anteriores), e incluso cuando las dolencias de tipo reu­mático han incapacitado físicamente y condenado a quien las padece a moverse en silla de ruedas o con la ayuda de un bastón, todavía el Qi Gong puede ser la tabla de salvación, el único ca­mino válido (y en cualquier caso, el único potente y de eficacia rápida) para la rehabilitación orgánica, la fuente de nuevas sen­saciones de bienestar, la posibilidad de rehacerse y de retrasar el envejecimiento.
  • ☯️A los enfermos, Qi Gong les ayuda a recuperar la energía vital desgastada, consumida en la lucha contra la enfermedad, y les permite reparar los estragos de ésta. Está científicamente demos­trado que Qi Gong estimula los mecanismos inmunitarios y fa­vorece la reparación de los tejidos inflamados o que han inicia­do el proceso degenerativo. Qi Gong sosiega los nervios, relaja y trata la angustia, el insomnio y la depresión.
  • ☯️En el adulto que se halla en plena posesión de sus fuerzas, depor­tista o no, artista, intelectual o investigador, Qi Gong potencia la autorrealización, la revelación de las potencialidades individua­les. De pronto, la obra de un pintor contendrá entonces una pro­fundidad nueva que antes no se le conocía. Los orientales combinan la práctica del Qi Gong con el arte de la caligrafía. El len­guaje gestual del bailarín cobra una luminosidad nueva, una gra­cia peculiar, cuando la energía rellena el movimiento y el movimiento repone la energía. Los cantantes practican Qi Gong para depurar la voz; el pensador, para aumentar la potencia de su in­telecto; el buscador de la verdad, para hallar el camino.

Qi Gong no es un fin, es sólo un medio. Y ese medio todos pue­den utilizarlo, servirse de él para mejorarse o superarse a sí mismos.
En el adulto sano, practicar Qi Gong viene a ser como cepillar­se los dientes o ducharse todos los días. Puesto que lavamos nuestro cuerpo, ¿no lavaremos también nuestra energía? Qi Gong lava, lim­pia, depura la individual. Es como darse una ducha interior, una ducha de luz. Tendremos entonces la impresión de hallarnos in­teriormente limpios, menos plúmbeos o pesados, más armoniosos, más transparentes. También la mirada parece más limpia, como si hubiéramos pasado por nuestros ojos el limpiaparabrisas. Pero hay más, y es que la misma sensación de limpieza se reproduce sutilmen­te a nivel de corazón y de cerebro, es decir en el plano de las emo­ciones, de la atención y de la conciencia.
Estas sensaciones de regeneración, cultivadas con regularidad, son la marca, la etiqueta, la prueba sensible del retraso del envejeci­miento que está instaurándose y surtiendo efectos en nuestro cuerpo.

Llegar a viejo quizá no sea lo que más importa, sino vivir tanto como sea posible en condiciones de óptima forma física exterior e in­terior, así como psíquica, emocional y espiritual. Ese desafío tal vez valga la pena recogerlo.

  • ¿Cómo se explican esos resultados?
    ¿Cómo los pondremos en aplicación?
    Éstos son los temas que vamos a practicar…

 

QI GONG (clásico)